En esta época la adolescente tiene que enfrentarse con toda una larga serie de cambios físicos y emocionales que la convierten en un verdadero jeroglífico incluso para sí misma. Pero cuando pueden surgir los más graves conflictos es cuando no acierta a comprender las tensiones a las que se ve sometida, y los padres sólo se fijan en los hechos, en su conducta, sin analizar el fondo de su problema.
A medio camino entre la niña y la mujer, la adolescente anhela la independencia y al mismo tiempo se siente desesperadamente insegura a la hora de administrarla. Oscila en un vaivén constante, entre la infancia y la madurez. Su termómetro emocional sube y baja alocadamente de la exaltación a la desesperación. Sus cambios bioquímicos, sus sensaciones sexuales cada vez más precisas, las presiones de orden psicológico y social, levantan verdaderas tempestades en sus emociones. Los estudios, la elección de carrera y el ritmo acelerado con que cambia la escala de valores en la sociedad actual, se suman a los demás problemas con que se enfrenta la adolescente, ansiosa de fijar su propia identidad y de construirse una filosofía básica sobre la cual establecer el rumbo de su vida.
Cierta apatía e indiferencia aparentes pueden encubrir interrogantes angustiosos que se plantea el adolescente: "¿Quién soy yo? ¿Por qué estoy aquí?"; siente a veces arrebatos de irritación salvaje, de cólera, de llanto repentino o de risa sin sentido que pueden ser consecuencia de sus sentimientos de inseguridad y de tensiones que apenas puede controlar. A pesar de su inseguridad, debe esforzarse por lograr una plena independencia respecto a sus padres si quiere adquirir el sentido de responsabilidad de la mujer madura. Por eso, tal vez se sienten forzadas a desafiar la autoridad de los padres y a discutir con ellos. Es muy probable que la adolescente se retraiga y no hable de sus cosas, o se encierre a solas con el teléfono para sostener largas charlas confidenciales con una amiga.
Por lo general, las adolescentes necesitan ver a sus padres en situaciones no muy airosas para poder luego entenderse con ellos como seres humanos normales e imperfectos. Criticando la conducta de los padres y resaltando sus errores, les resulta más fácil cortar los últimos hilos de dependencia que las unen a ellos.
Respetar y comprender ideas y sentimientos
Los padres han de escuchar con interés y estudiar atentamente los puntos de vista de la adolescente y demostrarle que respetan sus ideas y sentimientos.
La adolescente necesita siempre la seguridad de la aceptación del grupo. Aún pesa mucho en su vida la opinión de sus mayores, poco a poco con la madurez, será capaz de pisar firme en la vida por sí misma. Para lograrlo con éxito, tendrá que contrastar sus propias ideas con personas que le merezcan aprecio.
Los padres prudentes animan a sus hijas adolescentes a traer a casa a los amigos y amigas, y en cambio se mantienen firmes sobre las horas de llegar a casa, insisten en saber siempre dónde están y dónde encontrarlos en caso de necesidad, y en que los llamen si piensan demorarse para evitarles preocupaciones innecesarias.
Aunque a los padres les resulte penoso ver a sus hijas citarse con amigos que les parecen poco deseables, muchas veces no conviene criticarlas abiertamente. Esas amistades se desharán más rápidamente por sí solas que si nos les oponemos con una resistencia demasiado reñida.
Tampoco faltan padres que se preocupan ante todo por la aparente "falta de popularidad" de sus hijas y las hacen alternar antes de estar preparadas para ello. Eso es una equivocación. Esas presiones refuerzan su complejo de inseguridad. Si prefieren el tenis al baile, o la lectura a la música, hay que dejarlas tranquilas.
En la adolescencia, rara vez tienen las jóvenes tanta prudencia y seguridad como quieren aparentar, y además sus observaciones no siempre reflejan lo que en realidad sienten. Lo cierto es que se encuentran confusas y necesitan pautas claras y realistas. Eso es lo que buscan: un sistema de valores y criterios que les sirvan de guía.
jueves, 21 de enero de 2010
Niños Hiperactivos
Desde la psicología, la definición que nos dan los profesionales psicólogos y psicoterapeutas educativos sobre los niños hiperactivos es bastante precisa, en cuanto a sus características y comportamientos.
La alternativa de estar ante la presencia de Niños Índigo, parece muy distante y poco convincente para los profesionales, y aconsejan que de observar alguna de estas características en alguno de sus hijos, lo más acertado es hacer una consulta a un psicoterapeuta infantil lo antes posible.
El detalle más importante para tener en cuenta por los padres es si notan una falta de atención y algún grado de distracción sobre las actividades rutinarias, ya que en los niños hiperactivos esta característica resulta recurrente y bastante común.
Estar activo en forma excesiva en cualquier circunstancia y mostrarse inquieto cuando debe de estar sentado, con serias dificultad para mantener quietas las manos y lo pies, es otra de las característica que los padres deben atender, ya que distinguen a los niños hiperactivos.
Dueños de una energía sin igual, los niños hiperactivos están en perpetuo movimiento ya sea corriendo, saltando y sin ningún motivo aparente, con una marcada resistencia a acatar directrices o indicaciones de los padres.
Son chicos de los denominados traviesos en un grado elevado de frecuencia, y en ocasiones pueden mostrar signos visibles de agresividad física o verbal sin medir las consecuencias, tampoco evalúan ante quien presentan este comportamiento totalmente inadecuado para su edad.
En cuanto a la educación, los niños hiperactivos muestran serias dificultades en el colegio, el aprendizaje de leer, escribir o realizar sumas y restas es sinónimo de las dificultades perceptivas que presentan estos niños, y motivo mas que suficiente para que los padres acudan en ayuda de un profesional psicoterapeuta, debido a que esta dificultad para recibir y procesar la información puede derivar en otro tipo de dificultades.
En cuanto a la educación por parte de los padres, estos encuentran serios obstáculos para transmitir nociones básicas de conducta para enseñar hábitos sociales de urbanidad y pulcritud, ya que los niños hiperactivos tienden a hacer compulsivamente lo contrario de lo que se le indica.
En los juegos de competencia, los niños hiperactivos no admiten la posibilidad de perder bajo ninguna circunstancia, se niegan a asumir sus desilusiones individuales y encuentran poco aceptables los límites que se les intenta poner por parte de los adultos. Así mismo son dueños de un humor muy cambiante, sin mediar algún motivo válido.
El tratamiento de un Psicólogo especializado en este tipo de trastornos ofrece una solución en el mediano plazo, pero la decisión temprana de los padres de consultar a un profesional, es de vital importancia para el tratamiento adecuado.
La alternativa de estar ante la presencia de Niños Índigo, parece muy distante y poco convincente para los profesionales, y aconsejan que de observar alguna de estas características en alguno de sus hijos, lo más acertado es hacer una consulta a un psicoterapeuta infantil lo antes posible.
El detalle más importante para tener en cuenta por los padres es si notan una falta de atención y algún grado de distracción sobre las actividades rutinarias, ya que en los niños hiperactivos esta característica resulta recurrente y bastante común.
Estar activo en forma excesiva en cualquier circunstancia y mostrarse inquieto cuando debe de estar sentado, con serias dificultad para mantener quietas las manos y lo pies, es otra de las característica que los padres deben atender, ya que distinguen a los niños hiperactivos.
Dueños de una energía sin igual, los niños hiperactivos están en perpetuo movimiento ya sea corriendo, saltando y sin ningún motivo aparente, con una marcada resistencia a acatar directrices o indicaciones de los padres.
Son chicos de los denominados traviesos en un grado elevado de frecuencia, y en ocasiones pueden mostrar signos visibles de agresividad física o verbal sin medir las consecuencias, tampoco evalúan ante quien presentan este comportamiento totalmente inadecuado para su edad.
En cuanto a la educación, los niños hiperactivos muestran serias dificultades en el colegio, el aprendizaje de leer, escribir o realizar sumas y restas es sinónimo de las dificultades perceptivas que presentan estos niños, y motivo mas que suficiente para que los padres acudan en ayuda de un profesional psicoterapeuta, debido a que esta dificultad para recibir y procesar la información puede derivar en otro tipo de dificultades.
En cuanto a la educación por parte de los padres, estos encuentran serios obstáculos para transmitir nociones básicas de conducta para enseñar hábitos sociales de urbanidad y pulcritud, ya que los niños hiperactivos tienden a hacer compulsivamente lo contrario de lo que se le indica.
En los juegos de competencia, los niños hiperactivos no admiten la posibilidad de perder bajo ninguna circunstancia, se niegan a asumir sus desilusiones individuales y encuentran poco aceptables los límites que se les intenta poner por parte de los adultos. Así mismo son dueños de un humor muy cambiante, sin mediar algún motivo válido.
El tratamiento de un Psicólogo especializado en este tipo de trastornos ofrece una solución en el mediano plazo, pero la decisión temprana de los padres de consultar a un profesional, es de vital importancia para el tratamiento adecuado.
Formando Niño Inteligentes.
El nivel de neuro-desarrollo de un niño hace la diferencia en su vida adulta. ¿Por qué? El 50% del coeficiente intelectual se adquiere en los primeros cinco años de vida. Conciente de ello, CTE propone una metodología que sigue el ritmo del aprendizaje de cada niño, contribuyendo a incrementar su hablidades, conocimientos, creatividad, razonamiento, concentración, pensamiento lógico, resolución de problemas, lenguaje y comunicación. Todo, a través de un sistema que es 75% lúdico. Con más de 26 años de experiencia en Guatemala, Neurokidz es representante de las marcas CTE (programas de neuro-desarrollo para niños de 0 a 6 años) y Neuropsicología Integral (centro de neuro-psicología para niños y adolescentes con necesidades especiales).
Terremoto en Haití: Localizan a 11 mexicanos más
México, 20 Ene. (Notimex).- La Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) logró localizar a 11 de los 58 mexicanos que podrían haber estado en Haití, durante el terremoto que devastó a la isla.
A través de su twitter, la dependencia federal destacó que hasta el momento son 47 los mexicanos que se siguen buscando.
Posteriormente, en un comunicado, la cancillería precisó que la localización de los 11 nacionales ocurrió en las últimas 24 horas.
La SRE aclaró que de acuerdo al censo de los 138 connacionales que se sabe se encontraban en Puerto Príncipe al momento del terremoto, 27 ya salieron de Haití, 20 han sido evacuados, 44 han sido localizados y de 47 aún se desconoce su paradero.
De éstos últimos, reportados como no localizados, 32 han sido reportados por personal de la embajada de México en Puerto Príncipe, 13 por reportes de familiares y dos a través del Sistema Integral de Actualización Consular (SIAC).
A través de su twitter, la dependencia federal destacó que hasta el momento son 47 los mexicanos que se siguen buscando.
Posteriormente, en un comunicado, la cancillería precisó que la localización de los 11 nacionales ocurrió en las últimas 24 horas.
La SRE aclaró que de acuerdo al censo de los 138 connacionales que se sabe se encontraban en Puerto Príncipe al momento del terremoto, 27 ya salieron de Haití, 20 han sido evacuados, 44 han sido localizados y de 47 aún se desconoce su paradero.
De éstos últimos, reportados como no localizados, 32 han sido reportados por personal de la embajada de México en Puerto Príncipe, 13 por reportes de familiares y dos a través del Sistema Integral de Actualización Consular (SIAC).
miércoles, 20 de enero de 2010
Haiti
Cuba | República Dominicana | Haití | Jamaica | Puerto Rico
Turismo, Paisaje, Cultura, Relax...
Vacaciones de Ensueño...
Islas Paradisíacas...
Situada en la porción occidental de la isla La Española, se halla Haití.
La mayoría de los habitantes de Haití son de raza negra: 60%, un 30% de mulatos y un 10 % de blancos.
Es uno de los países más pobres, más subdesarrollados de América Latina.
Colón llegó en 1492 a La Española, y en tierra haitiana y levantaron el 24 de diciembre la primera construcción en el Nuevo Mundo, un fortín llamado "La Navidad".
En esta zona abundaron posteriormente los ataques de piratas franceses, que tenían su base en la isla Tortuga; y ya en el Siglo XVII fue ocupada por Francia, cuyo dominio fue sancionado en 1697.
Nombre oficial: República de Haití
Superficie: 27.750 km²
Población: 7.041.000 habitantes
Densidad: 253,7 hab/km²
Idioma(s): francés (oficial); créole, español
Capital: Puerto Príncipe (752.600 habitantes)
Ciudades Importantes: Cap. Haïtien; Gonaïves; Les Calles; Pétionville.
Moneda: gourde (G)
Religión: católica (80%), protestante
División política: 9 departamentos
Bandera:
Escudo:
Himno Nacional:
Mapa de Haití
Las muchas plantaciones de caña de azúcar hicieron que se trajeran esclavos negros de África para explotarlos en el trabajo en los cultivos. Y desde los comienzos se marcaron acentuadas barreras sociales. La esclavitud dejó de existir en el S. XVIII, las diferencias se mantienen.
El sector oriental de la española, es la República Dominicana, que siempre luchó por mantener su identidad, proclamó su Independencia en 1821, pero duras luchas entre los dos países vecinos, la concretó definitivamente en 1844.
Haití proclamó su Independencia en 1804, pero se sucedieron gobiernos sin firmeza. En 1915 fue intervenido por los Estados Unidos, hasta 1934. Después de varios cambios de dirigentes, en 1957 se inició un período de gobierno dictatorial al mando de Françoise Duvalier, que continuó luego su hijo, y sumió al pueblo (con alto índice de analfabetismo) en un elevado nivel de miseria e incentivó la práctica de creencias vudú.
La Constitución que actualmente rige fue declarada el 29 de marzo de 1987.
Actualmente, el Gobierno está constituido por el Sistema Ejecutivo: Presidente, Primer Ministro y Gabinete; Sistema Legislativo: Cámara de Diputados y Senado; y Sistema Judicial: Corte Suprema y Juzgados Departamentales.
Puerto Príncipe o Port-au-Prince es la Capital, situada en la bahía del mismo nombre, fue fundada por los franceses en 1749.
En su fundación recibió el nombre de L'Hospital que fue cambiado por el actual en 1811.
Las principales actividades se basan en la agricultura y se concentran en las industrias y manufacturas azucareras, textiles y destilerías. Se obtienen también productos para la alimentación del país, en especial maíz, mijo, mandioca, batata, cacao, café, banana.
El suelo de Haití es montañoso, con cuatro planicies importantes. Existen varios ríos, en general cortos y rápidos. El más importante de estos ríos es el Artibonite, que nace en la vecina República. también hay algunos lagos. Y el clima caluroso en las costas, es frío en las zonas montañosas.
La mayoría de las viviendas carece de luz eléctrica, por lo que es común encontrar a algunos estudiantes y artistas en la zona más iluminada de la ciudad (frente a la Casa de Gobierno), aprovechando esa luz que es mejor y más económica que la de una titilante vela a punto de terminarse.
En Haití se halla el Parque Nacional Histórico con la Ciudadela, Sans Souci y Ramiers, declarado por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad.
Prólogo y texto de Alejo Carpentier de su libro: "El reino de este mundo", sobre Sans Souci y la construcción de la Citadelle.
"El entierro de Henri Christophe" de Alejo Carpentier.
Turismo, Paisaje, Cultura, Relax...
Vacaciones de Ensueño...
Islas Paradisíacas...
Situada en la porción occidental de la isla La Española, se halla Haití.
La mayoría de los habitantes de Haití son de raza negra: 60%, un 30% de mulatos y un 10 % de blancos.
Es uno de los países más pobres, más subdesarrollados de América Latina.
Colón llegó en 1492 a La Española, y en tierra haitiana y levantaron el 24 de diciembre la primera construcción en el Nuevo Mundo, un fortín llamado "La Navidad".
En esta zona abundaron posteriormente los ataques de piratas franceses, que tenían su base en la isla Tortuga; y ya en el Siglo XVII fue ocupada por Francia, cuyo dominio fue sancionado en 1697.
Nombre oficial: República de Haití
Superficie: 27.750 km²
Población: 7.041.000 habitantes
Densidad: 253,7 hab/km²
Idioma(s): francés (oficial); créole, español
Capital: Puerto Príncipe (752.600 habitantes)
Ciudades Importantes: Cap. Haïtien; Gonaïves; Les Calles; Pétionville.
Moneda: gourde (G)
Religión: católica (80%), protestante
División política: 9 departamentos
Bandera:
Escudo:
Himno Nacional:
Mapa de Haití
Las muchas plantaciones de caña de azúcar hicieron que se trajeran esclavos negros de África para explotarlos en el trabajo en los cultivos. Y desde los comienzos se marcaron acentuadas barreras sociales. La esclavitud dejó de existir en el S. XVIII, las diferencias se mantienen.
El sector oriental de la española, es la República Dominicana, que siempre luchó por mantener su identidad, proclamó su Independencia en 1821, pero duras luchas entre los dos países vecinos, la concretó definitivamente en 1844.
Haití proclamó su Independencia en 1804, pero se sucedieron gobiernos sin firmeza. En 1915 fue intervenido por los Estados Unidos, hasta 1934. Después de varios cambios de dirigentes, en 1957 se inició un período de gobierno dictatorial al mando de Françoise Duvalier, que continuó luego su hijo, y sumió al pueblo (con alto índice de analfabetismo) en un elevado nivel de miseria e incentivó la práctica de creencias vudú.
La Constitución que actualmente rige fue declarada el 29 de marzo de 1987.
Actualmente, el Gobierno está constituido por el Sistema Ejecutivo: Presidente, Primer Ministro y Gabinete; Sistema Legislativo: Cámara de Diputados y Senado; y Sistema Judicial: Corte Suprema y Juzgados Departamentales.
Puerto Príncipe o Port-au-Prince es la Capital, situada en la bahía del mismo nombre, fue fundada por los franceses en 1749.
En su fundación recibió el nombre de L'Hospital que fue cambiado por el actual en 1811.
Las principales actividades se basan en la agricultura y se concentran en las industrias y manufacturas azucareras, textiles y destilerías. Se obtienen también productos para la alimentación del país, en especial maíz, mijo, mandioca, batata, cacao, café, banana.
El suelo de Haití es montañoso, con cuatro planicies importantes. Existen varios ríos, en general cortos y rápidos. El más importante de estos ríos es el Artibonite, que nace en la vecina República. también hay algunos lagos. Y el clima caluroso en las costas, es frío en las zonas montañosas.
La mayoría de las viviendas carece de luz eléctrica, por lo que es común encontrar a algunos estudiantes y artistas en la zona más iluminada de la ciudad (frente a la Casa de Gobierno), aprovechando esa luz que es mejor y más económica que la de una titilante vela a punto de terminarse.
En Haití se halla el Parque Nacional Histórico con la Ciudadela, Sans Souci y Ramiers, declarado por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad.
Prólogo y texto de Alejo Carpentier de su libro: "El reino de este mundo", sobre Sans Souci y la construcción de la Citadelle.
"El entierro de Henri Christophe" de Alejo Carpentier.
Haiti Historia
Hasta los momentos en que escribo, datos imprecisos sobre el terremoto que sufrió Haití, el peor en doscientos sesenta años, indican que murieron alrededor de cincuenta mil personas. Según la Cruz Roja, habría otros tres millones de haitianos heridos o que perdieron sus viviendas. Una tragedia colectiva de tal dimensión es difícil de superar para un país rico y con recursos humanos, técnicos y económicos cuantiosos. Para los haitianos, que sufren la peor de las miserias en Latinoamérica, es sencillamente imposible. Todos los indicadores sobre calidad de vida, ingresos de la población, trabajo, alfabetismo, salud, son aterradores y en esta ocasión no vale la pena insistir en ellos. El país tiene 27750 kilómetros cuadrados y 8706497 habitantes. Si la república mexicana ofreciera la misma densidad de población, superaría los seiscientos millones de personas, para dar una idea de la concentración humana que existe en esta tercera parte de la isla de La Española o Santo Domingo.
La solidaridad que el mundo le debe al pueblo de Haití descansa no sólo en un lazo humanitario, de piedad ante la aflicción infinita que lo agobia. Hay otro fundamento, histórico: cuando en las naciones de Europa, Estados Unidos y en las colonias iberoamericanas, se seguía reconociendo y practicando a la esclavitud, los haitianos se atrevieron, primeros que ninguno, a declararla abolida. En 1804 consiguieron su independencia, la segunda en el continente americano y algo insólito e inadmisible para los imperios o para la joven república de los Estados Unidos: aquella fue alcanzada por los antiguos esclavos, quienes se atrevían a fundar un estado propio, sin sumisiones. A partir de entonces, el gobierno haitiano se comprometió con la ayuda a los patriotas e insurgentes hispanoamericanos. Simón Bolívar y su ejército sudamericano se beneficiaron con el apoyo que venía de Puerto Príncipe, condicionado a que la esclavitud fuera suprimiéndose en todos los territorios liberados de la autoridad española.
Las luchas por la independencia haitiana condensaron toda la problemática cultural, económica y política de Occidente junto con sus dramas. En este pequeño territorio se juntaron y se pusieron en acto los grandes debates, sobre los derechos humanos, la soberanía popular, la igualdad entre los hombres. Ello ocurrió, por vía de ejemplo, en la asamblea revolucionaria francesa, una de las cunas de los estados modernos, donde el diputado Mirabeau contestaba así a los plantadores de Saint Dominique su demanda de contar con el número de representantes que las garantizaba el total de la población en la isla: “Ustedes reclaman representación proporcional a los habitantes, pero los negros libres que son propietarios y pagan impuestos no tienen el derecho de voto. Respecto de los esclavos, o son hombres o no lo son, si los colonos consideran que lo son, entonces, deben liberarse y otorgárseles el derecho al voto y son elegibles para ocupar asientos. Si no los consideran hombres, entonces en la población de Francia tomada en cuenta para elegir diputados, ¿Debemos considerar a nuestros caballos y mulas?”. El famoso tribuno se valía de una lógica brutal y tan aguda como el filo de la guillotina o de los machetes con los que pronto serían degollados por sus enfurecidos esclavos todos estos propietarios blancos y recién estrenados campeones de la representación política…a medias.
Y al tiempo que la insurrección haitiana mostraba la capacidad y la inteligencia de unas personas reducidas a la condición de bestias, rebeló también las incongruencias y la hipocresía de las monarquías, las repúblicas y las iglesias cristianas, empezando por la católica. Haití fue tratado como un apestado, bloqueado su comercio, prohibidos los vínculos con su territorio y su ejemplo anatematizado en púlpitos y cancillerías. Su gesta liberadora fue empleada como un espantajo contra las revoluciones populares, tarea en la que se unieron los protestantes norteamericanos e ingleses, los católicos franceses y españoles, los nacientes capitalistas y los antiguos barones feudales. Todo para evitar la igualdad, proclamada tan solemne como embusteramente en las constituciones norteamericana y francesa o en la liberal española de Cádiz, que en 1812, para vergüenza de sus inspiradores, excluyó de la calidad de ciudadanos del Estado español a los afroamericanos. Francia, la antigua metrópoli reconoció la independencia haitiana, a cambio del pago de ciento cincuenta millones de francos-oro, una cifra exorbitante en 1826. Estados Unidos lo hizo hasta 1862, cuando el gobierno de Abraham Lincoln combatía contra los esclavistas y por su parte, el Vaticano la aceptó hasta sesenta años después de consumada. Así se las gastaron los civilizados y cristianísimos príncipes y republicanos de Occidente cuando los hombres de color decidieron sacudirse las cadenas.
A la revolución de independencia mexicana, le cabe el honor de haberse iniciado bajo el principio igualitario, pues se recordará cómo entre los primeros decretos de la insurgencia acaudillada por Miguel Hidalgo está el de la abolición de la esclavitud expedido en Guadalajara y cuyo artículo primero rezaba: “Que todos los dueños de esclavos deberán darles la libertad, dentro del término de diez días, so pena de muerte…” Este decreto, sencillo y preciso, emparenta a México con Haití.
Con Estados Unidos hay otros enlaces. No obstante las gigantescas e insuperables dificultades que enfrentó, la antigua colonia de esclavos convertida por la acción de éstos en nación independiente, fue siempre un punto de referencia en las luchas por los derechos civiles de los afroamericanos. El presidente norteamericano actual, si bien no es descendiente directo de esclavos, sí los son su esposa y sus hijas. Este crudo y simbólico hecho, expresa el alto nivel de responsabilidad que debe asumir en auxilio del pueblo haitiano. Hay más: en 1918 el ejército de ocupación norteamericano reprimió una insurrección al costo de varios miles de haitianos muertos, todo para garantizarles sus ganancias a los inversionistas…
Y no se diga de Francia, beneficiaria por siglos de la riqueza producida por la que fue en un tiempo la más rica y productiva de las colonias poseídas por los europeos en tierras americanas. Dejó allí su impronta, principalmente en el lenguaje y en sus instituciones públicas. Quizá es tiempo de que regrese el cuantioso pago que recibió para aceptar a la nueva nación.
Señalo estos componentes de la historia haitiana con los cuales se ha integrado a la universal, para exponer que a la obligación moral que tiene el mundo con Haití, se suma, en el caso de las naciones occidentales un deber histórico. Reconocer esta deuda por la hazaña que a favor de la libertad general realizaron los haitianos, compromete desde luego no sólo a los gobiernos, sino a las sociedades, a las organizaciones civiles y a los ciudadanos.
La solidaridad que el mundo le debe al pueblo de Haití descansa no sólo en un lazo humanitario, de piedad ante la aflicción infinita que lo agobia. Hay otro fundamento, histórico: cuando en las naciones de Europa, Estados Unidos y en las colonias iberoamericanas, se seguía reconociendo y practicando a la esclavitud, los haitianos se atrevieron, primeros que ninguno, a declararla abolida. En 1804 consiguieron su independencia, la segunda en el continente americano y algo insólito e inadmisible para los imperios o para la joven república de los Estados Unidos: aquella fue alcanzada por los antiguos esclavos, quienes se atrevían a fundar un estado propio, sin sumisiones. A partir de entonces, el gobierno haitiano se comprometió con la ayuda a los patriotas e insurgentes hispanoamericanos. Simón Bolívar y su ejército sudamericano se beneficiaron con el apoyo que venía de Puerto Príncipe, condicionado a que la esclavitud fuera suprimiéndose en todos los territorios liberados de la autoridad española.
Las luchas por la independencia haitiana condensaron toda la problemática cultural, económica y política de Occidente junto con sus dramas. En este pequeño territorio se juntaron y se pusieron en acto los grandes debates, sobre los derechos humanos, la soberanía popular, la igualdad entre los hombres. Ello ocurrió, por vía de ejemplo, en la asamblea revolucionaria francesa, una de las cunas de los estados modernos, donde el diputado Mirabeau contestaba así a los plantadores de Saint Dominique su demanda de contar con el número de representantes que las garantizaba el total de la población en la isla: “Ustedes reclaman representación proporcional a los habitantes, pero los negros libres que son propietarios y pagan impuestos no tienen el derecho de voto. Respecto de los esclavos, o son hombres o no lo son, si los colonos consideran que lo son, entonces, deben liberarse y otorgárseles el derecho al voto y son elegibles para ocupar asientos. Si no los consideran hombres, entonces en la población de Francia tomada en cuenta para elegir diputados, ¿Debemos considerar a nuestros caballos y mulas?”. El famoso tribuno se valía de una lógica brutal y tan aguda como el filo de la guillotina o de los machetes con los que pronto serían degollados por sus enfurecidos esclavos todos estos propietarios blancos y recién estrenados campeones de la representación política…a medias.
Y al tiempo que la insurrección haitiana mostraba la capacidad y la inteligencia de unas personas reducidas a la condición de bestias, rebeló también las incongruencias y la hipocresía de las monarquías, las repúblicas y las iglesias cristianas, empezando por la católica. Haití fue tratado como un apestado, bloqueado su comercio, prohibidos los vínculos con su territorio y su ejemplo anatematizado en púlpitos y cancillerías. Su gesta liberadora fue empleada como un espantajo contra las revoluciones populares, tarea en la que se unieron los protestantes norteamericanos e ingleses, los católicos franceses y españoles, los nacientes capitalistas y los antiguos barones feudales. Todo para evitar la igualdad, proclamada tan solemne como embusteramente en las constituciones norteamericana y francesa o en la liberal española de Cádiz, que en 1812, para vergüenza de sus inspiradores, excluyó de la calidad de ciudadanos del Estado español a los afroamericanos. Francia, la antigua metrópoli reconoció la independencia haitiana, a cambio del pago de ciento cincuenta millones de francos-oro, una cifra exorbitante en 1826. Estados Unidos lo hizo hasta 1862, cuando el gobierno de Abraham Lincoln combatía contra los esclavistas y por su parte, el Vaticano la aceptó hasta sesenta años después de consumada. Así se las gastaron los civilizados y cristianísimos príncipes y republicanos de Occidente cuando los hombres de color decidieron sacudirse las cadenas.
A la revolución de independencia mexicana, le cabe el honor de haberse iniciado bajo el principio igualitario, pues se recordará cómo entre los primeros decretos de la insurgencia acaudillada por Miguel Hidalgo está el de la abolición de la esclavitud expedido en Guadalajara y cuyo artículo primero rezaba: “Que todos los dueños de esclavos deberán darles la libertad, dentro del término de diez días, so pena de muerte…” Este decreto, sencillo y preciso, emparenta a México con Haití.
Con Estados Unidos hay otros enlaces. No obstante las gigantescas e insuperables dificultades que enfrentó, la antigua colonia de esclavos convertida por la acción de éstos en nación independiente, fue siempre un punto de referencia en las luchas por los derechos civiles de los afroamericanos. El presidente norteamericano actual, si bien no es descendiente directo de esclavos, sí los son su esposa y sus hijas. Este crudo y simbólico hecho, expresa el alto nivel de responsabilidad que debe asumir en auxilio del pueblo haitiano. Hay más: en 1918 el ejército de ocupación norteamericano reprimió una insurrección al costo de varios miles de haitianos muertos, todo para garantizarles sus ganancias a los inversionistas…
Y no se diga de Francia, beneficiaria por siglos de la riqueza producida por la que fue en un tiempo la más rica y productiva de las colonias poseídas por los europeos en tierras americanas. Dejó allí su impronta, principalmente en el lenguaje y en sus instituciones públicas. Quizá es tiempo de que regrese el cuantioso pago que recibió para aceptar a la nueva nación.
Señalo estos componentes de la historia haitiana con los cuales se ha integrado a la universal, para exponer que a la obligación moral que tiene el mundo con Haití, se suma, en el caso de las naciones occidentales un deber histórico. Reconocer esta deuda por la hazaña que a favor de la libertad general realizaron los haitianos, compromete desde luego no sólo a los gobiernos, sino a las sociedades, a las organizaciones civiles y a los ciudadanos.
Haiti Ultimas Noticias
).- Bomberos de Colombia junto a franceses y haitianos rescataron con vida a una bebé de 22 días de nacida que llevaba una semana bajo los escombros en Jacmel, una ciudad costera de Haití, informó a la AP el miércoles un funcionario del cuerpo de bomberos de Bogotá.
La información la proporcionó desde la ciudad haitiana de Jacmel, vía telefónica, William Tovar, subdirector de gestión de riesgo del Cuerpo Oficial de Bomberos de Bogotá que se encuentra en Haití en las tareas de rescate.
“El martes, afortunadamente, en una acción conjunta con los bomberos de Francia y de Jacmel, logramos rescatar a una bebé de 22 días de nacida”, dijo Tovar a la AP.
Agregó que la niña “llevaba una semana bajo los escombros. Nosotros contamos aquí con personal médico, se hicieron los procedimientos para la reanimación de la bebé, con el resultado de que hoy se encuentra en un hospital, completamente estable”.
No se conocieron de inmediato mayores detalles.
Jacmel, se encuentra en la costa de Haití, a 40 kilómetros de Puerto Príncipe.
La información la proporcionó desde la ciudad haitiana de Jacmel, vía telefónica, William Tovar, subdirector de gestión de riesgo del Cuerpo Oficial de Bomberos de Bogotá que se encuentra en Haití en las tareas de rescate.
“El martes, afortunadamente, en una acción conjunta con los bomberos de Francia y de Jacmel, logramos rescatar a una bebé de 22 días de nacida”, dijo Tovar a la AP.
Agregó que la niña “llevaba una semana bajo los escombros. Nosotros contamos aquí con personal médico, se hicieron los procedimientos para la reanimación de la bebé, con el resultado de que hoy se encuentra en un hospital, completamente estable”.
No se conocieron de inmediato mayores detalles.
Jacmel, se encuentra en la costa de Haití, a 40 kilómetros de Puerto Príncipe.
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